Keala Kennelly - Honrando a mi querido amigo, Andy Irons

Estuve despierta casi toda la noche tratando de terminar esto. Esta es una de las cosas más difíciles que he tenido que escribir. Siento que nada de lo que escriba será suficiente para honrar a Andy. Foto: Archivo personal de Keala Kennelly

 

Honrando a mi querido amigo, Andy Irons

Por el resto de mi vida sentiré que algo realmente importante está faltando, algo que no podrá ser reemplazado jamás.

Como persona y como tablista nunca habrá otro Andy Irons. El fue como un hermano mayor para mi. Una persona a la cual siempre miré hacia arriba, alguien que fue mi inspiración y me enseñó lo que era posible en esta vida. Cuando Andy surfeaba, lo hacía con una pasión y una naturaleza innata, una valentía única, todo o nada, uno nunca sabía lo que él haría después. Creo que lo que dijo Occy fue lo mejor: “Andy surfeaba como un gato en ácidos”.  El haber podido crecer surfeando junto a él, sin duda alguna me hizo una mejor tablista.

Fuera del agua, su sonrisa contagiosa y su magnética personalidad (más grande que la vida), hicieron que millones de personas lo adoraran… pero su gran corazón, es lo que más recordaremos todos los que pudimos estar cerca de él.

Dicen que el tiempo cura todas las heridas… no estoy tan segura de eso. Puede que el dolor se apague un poquito, pero el sufrimiento de perder a alguien tan cercano siempre permanecerá conmigo.

El tiempo cura el shock inicial, hoy no siento ese agujero que se abría en el suelo dispuesto a tragarme como lo sentí al momento de escuchar la noticia. Ya no lloro todos los días como lo hice durante las primeras semanas de su muerte. En algunas ocasiones, el tiempo hace más fáciles las cosas, pero la única cosa que se vuelve cada vez más fuerte y difícil, es que a medida que pasa el tiempo, lo extraño cada vez más.

Estuve extrañándolo antes de su muerte, porque él regresó al Tour y yo no; y no lo vi por bastante tiempo. Después de su muerte, estuve diciéndome a mi misma que Andy estaba en el Tour o se encontraba en alguna parte del mundo surfeando. Fue mucho más fácil para mi verlo de esta manera que haber aceptado la verdad. Como mucha gente que se puede sentir afligida, la negación se había convertido en mi mecanismo para sobrellevarlo.

Hay veces que aún lo busco en el agua y espero poder verlo. Deseo con tantas ganas que él esté ahí.

Hoy se cumple un año de su muerte, con el invierno acercándose al “North Shore”. Las mentiras que me hice a mi misma sobre el hecho de que Andy se encontraba en el Tour, ya no funcionan más. El Tour se acerca a Hawaii y todos los ojos estarán puestos sobre Pipeline – ola que Andy dominó. El hecho de que él no esté acá por segundo año consecutivo, es realmente doloroso para mí y el resto del mundo que siente esta pérdida.

Siento que fue ayer, cuándo lo vimos venir por detrás de Kelly, logrando arrebatarle el título Mundial en el 2003, en una de las rondas más emocionantes en la historia del surf.

Andy fue el único que logró vencer a Kelly Slater, haber podido verlos surfear esa ronda fue una de las cosas por los que uno cree en los sueños. No sé si el deporte del surf podrá ver algo similar algún día. No niego que el Tour tenga grandes talentos, pero Andy trajo algo diferente. Es indescriptible, pero verlo correr nos hizo creer que cualquier cosa era posible.

Después de seis meses de la muerte de Andy, tuve un sueño sobre él. Estábamos en un parque sentados sobre una banca hablando de la vida. Su hijo Axel se encontraba jugando en el jardín con la mamá de Andy, un poco lejos de dónde nos encontrábamos, creo que ellos no podían vernos. Andy me dijo que él nunca  esperó que las cosas salieron como lo hicieron, que él aún quería estar aquí con nosotros. Yo no paraba de abrazarlo y decirle: “Te extraño Andy, te extraño demasiado”. A pesar eso, recuerdo que fue todo lo que pude decirle, pero el entendió todo lo que no pude expresar: “Te quiero mucho Andy, siempre te admiré. Gracias por ser lo que eres y haber tocado mi vida. Nunca sabrás lo importante que fuiste para mi”.

Me desperté llorando descontroladamente. Cuando finalmente terminé de llorar, me sentí mejor porque el sueño había sido tan real que sentí que pude verlo de nuevo en ese momento. Fue como si hubiéramos podido despedirnos.   Como familia de Andy, amigos y fans, todos encontramos nuestra manera de decir adiós, pero hay algo que estoy segura – Nunca veremos otro Andy Irons y estamos sumamente agradecidos de haber vivido en su estela.

-KK

 

 

Blog publicado en http://www.theinertia.com/surf/honoring-my-friend-andy-irons-keala-kennelly/

 

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